Quiero desvestirme, sentir el viento entre mis pechos y encontrarme frágil como la brisa de primavera.
No traer todo el peso de la vida en mis hombros y ser liviana como una pluma o una hoja llena de rocío.
Sacarme desde adentro lo que me llena de remordimientos y mostrarme tal cual soy.
Llenarme de ilusiones nuevas, de no sentir pena, de no tener orgullo.
Peinarme el cabello mientras mi cuerpo solitario y pálido es acariciado por las palmas del sol.
Sentirme como un niño inocente, que, sin prejuicios siente el agua de la lluvia llevándose todo lo que me ata y pesa.
Arrancarme de raíz el resentimiento y llenarme de fuerzas nuevas.
Desvestirme de los recatos de la razón y liberar de mi la locura de la pasión reprimida.
Y al final, no sentir la necesidad de volverme a vestir hasta que encuentre ropas nuevas, ropas que me ayuden a volar, a sentir, a vivir.
No traer todo el peso de la vida en mis hombros y ser liviana como una pluma o una hoja llena de rocío.
Sacarme desde adentro lo que me llena de remordimientos y mostrarme tal cual soy.
Llenarme de ilusiones nuevas, de no sentir pena, de no tener orgullo.
Peinarme el cabello mientras mi cuerpo solitario y pálido es acariciado por las palmas del sol.
Sentirme como un niño inocente, que, sin prejuicios siente el agua de la lluvia llevándose todo lo que me ata y pesa.
Arrancarme de raíz el resentimiento y llenarme de fuerzas nuevas.
Desvestirme de los recatos de la razón y liberar de mi la locura de la pasión reprimida.
Y al final, no sentir la necesidad de volverme a vestir hasta que encuentre ropas nuevas, ropas que me ayuden a volar, a sentir, a vivir.
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