Tengo las lágrimas retenidas y de repente se me salen todas sin ningún motivo. Se me pasan las horas queriendo resolver el misterio de la vida y no puedo pensar en ningún motivo para seguir.  Olvido las cosas grandes que tengo, lo que me haz regalado y lo que me prestaste.  Aquellos días llenos de luz, aquellos susurroz al oído mientras hacemos el amor, esos ojos verdes mirándome hasta el alma.  El primer calor de primavera, y el último frío de invierno.  Aquel día en que corrí hacia los brazos de mi padre y estaba allí.  El día que grité de felicidad sobre las montañas de mi hermosa tierra.  Los amigos que me quieren de verdad, aquellos que me llaman, a los que veo, los que me dan la mano aunque estén lejos, los que mi brindan su hogar aunque sea un rinconcito en el piso de su living. Escuchar la vocecita chillona de mi pequeño, diciéndome cuanto me quiere, y él no lo sabe pero lo amaré el resto de mi vida, para siempre.

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